sábado, enero 28, 2012

Qué asquerosidad

Estos días leemos en la prensa noticias sobre cierta abominación que un tal Sheldon Adelson ha proyectado. Se trata de Eurovegas, una cidudad del vicio en pleno Madrid cuyo estudio de viabilidad se está perpetrando con el servil apoyo de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, la fumadora -y a mucha honra- Esperanza Aguirre. Ultimamente además se ha unido a la fiesta metiéndose también en el ajo su amiga la alcaldesa Ana Botella para sumar apoyos; otra fumadora compulsiva.

Mr. Adelson seguramente no ha visto en toda Europa y Norte de África un entorno político-administrativo tan corruptible y sobornable como el Gobierno de la CAM encabezado por Aguirre. Hace ya tiempo que están de negociaciones, por decir algo, lo cual no tranquiliza. Máxime cuando la Presidenta ha declarado con pasión, como si le fuese la vida en ello, que hará lo que sea para auspiciar el proyecto siempre que alguna de esas exigencias no vulnere sus principios, pero es que ella no tiene principios.

Decía que me resultaba impropio calificar a lo que están haciendo de "negociaciones" porque dado el contenido de los requisitos -entiéndase el mundo al revés, es decir, los requisitos que exige Mr. Adelson a la Administración y no viceversa-, más bien parecen las exigencias de un tirano o de alguien que se cree un Dios.

Lo inexplicable es, que para empezar, Esperanza Aguirre se crea lo de los 200.000 puestos de trabajo fijos que generará ese tinglado. Eso pasa por creerse aquello de que va a ser posible cambiar la legislación laboral, o la ley fiscal porque a este señor le interesa así; porque ha confundido a España con Uganda, Mozambique u otro país africano.

Pero la única explicación racional a esta manía de hacer un imposible debe de estar en su adicción al tabaco. Ya fue mentora hace unos años de uno de los bodrios legales más estrafalarios te todos los tiempos: el Decreto Antitabaco de la CAM. Estas parrafadas delataban sus ansias de que se fume más cantidad de tabaco y en más lugares. Yo lo que sospecho es que le va a decir a Adelson que, por mucho que le duela a ella, no puede suspender la aplicación del Estatuto de los Trabajadores, y tampoco las leyes fiscales y tributarias durante dos años para su negocio pero, !aleluya!, al menos sí les dejarán hacer la vista gorda con lo de fumar en todo Eurovegas, al menos mientras esté su Amigo el del Puro en el poder. Pues que no os quepa duda que es la mayor motivación que tiene Aguirre para que se construya una ciudad temática así: poder fumar en los casinos y los bares, ¿Y no es lógico pensar que uno de los patrocinadores de la empresa de Adelson no es una compañía tabaquera que ve una buena ocasión para orquestar una operación "Caballo de Troya" para que se vuelva a fumar en los bares de buena parte de España? Total, ya puestos a cambiar leyes...

En fin, Dios nos libre de este oprobio porque, aparte de las otras consideraciones, el fomento de la ludopatía solo trae prostitución, drogas y formas varias de delincuencia. Vamos, que de llevarse esto a cabo, en un futuro podremos ambientar en ese lugar películas de mafiosos con Robert de Niro, Ray Liotta, Joe Pesci y actores por el estilo.

viernes, diciembre 02, 2011

Una cultura de la ventilación y la calidad del aire

En otro tiempo, se llegó a creer que las ratas aparecían en los hogares como resultado de la llamada “Generación Espontánea”. Eso fue hace demasiados años. Hasta no hace mucho, pese a los avances y descubrimientos científicos en microbiología, se seguía pensando que para coger un catarro podría faltar como requisito la exposición o preexistencia en el ambiente del virus en cuestión. Hoy sabemos que la generación espontánea no existe.

Pero es más, la mayoría de los casos de contagio de gripes y catarros no se dan entre los humanos cuando interactúan al aire libre mientras pasan frío. En realidad, pagamos un alto precio por guarecernos en entornos de arquitectura cerrada: la renovación del aire suele ser muy lenta, con lo que los virus y bacterias proliferan mientras nuestro tiempo de exposición a los mismos es irremediablemente mayor.

Dejando el riesgo biológico a un lado, tenemos el problema de los contaminantes que se producen como resultado de la actividad humana en los edificios: desde el producto de la transpiración hasta los humos del cocinado y, por supuesto, el de tabaco. A primeros de los noventa, la Industria Tabaquera, en un ejercicio de anticipación, comenzó a hablar del Síndrome del Edificio Enfermo, para culpar a la falta de ventilación en los edificios de ciertos cuadros patológicos que empezaban a presentar algunos empleados de oficinas, a la vez que excluía al humo de tabaco como factor determinante de la enfermedad.

La verdad es que si bien la ventilación en los edificios construidos hoy en día es deficiente a todas luces; el humo de tabaco siempre sobra y desluce una buena ventilación, a menos que se considere que el fin de la misma es poder fumar.

En la búsqueda de un confort fisiológico y psicológico óptimo, la arquitectura moderna ha venido apostando por estancias amplias, luminosas y bien ventiladas. Consecuentemente, el nuevo Código Técnico de Edificación que aún se está diseñando, establecerá unas especificaciones de obligado cumplimiento para las viviendas y edificios de nueva construcción, en las que se dará prioridad a la salubridad, a veces en detrimento del ahorro energético.

Pero la realidad a pié de calle es otra y la gente no se queja lo que debería porque la suciedad en el aire no se ve y no es tangible. De eso han estado aprovechándose la Industria Tabaquera y la Hostelería en sus ansias de ahorrar costes, y ello ha sido posible porque la aplicación práctica de las normas de ventilación, ya de por sí poco exigentes, no se ha llevado a efecto en muchos casos. También se han valido este tipo de empresarios de la nocturnidad para incumplir otras normas fundamentales en muchos locales de ocio -digamos pubes y discotecas-. Así, una concepción del éxito empresarial basado en el trato degradante a la masa consumidora ha dado lugar a que se lleve a cabo una política de hacinamiento en la gestión del negocio, excediendo límites de aforo con la displicencia de la Administración concedente. A esto se ha venido uniendo la superación del límite de decibelios con igual actitud al respecto por parte de las Autoridades Municipales.

Como se puede suponer, la situación en su conjunto ha tenido como colofón el exabrupto de fumar en el local, convirtiendo estos entornos en lugares infernales en términos de confort y salubridad.

Pero centrándonos en la calidad del aire, ¿se pueden hacer cosas para solucionarlo? Sí, a nivel personal en muchos casos basta con no hacer muchas cosas, es decir, no produciendo innecesariamente contaminación. Podemos instalar una campana extractora y usarla convenientemente cuando cocinamos; podemos diseñar un sistema de ventilación forzada que garantice la rápida renovación de aire en todas y cada una de las estancias en un edificio o nuestra vivienda etc., pero la solución depende del celo dedicado al respecto por parte de las administraciones.

Bebemos varias veces al día agua, y nos preocupamos de ingerirla limpia pero respiramos decenas de veces por minuto y no nos preocupa que el aire que va a nuestros pulmones esté sucio. Sin duda, existe un error de percepción de la realidad que nos impide ver la importancia de evitar la exposición a aire que está contaminado. Y no sólo encontramos este problema en el aire de espacios interiores. Este mal afecta por desgracia al propio aire exterior con el que se supone que debemos ventilar nuestros edificios; en muchos casos por la imposición caprichosa de la sociedad: Chimeneas de hogar, incendios forestales, quema de residuos agrícolas, quema en basureros municipales, sitemas de escape de gases defectuosos en motores de explosión, humo de tabaco etc. Igualmente, el ímpetu científico ha logrado que se dicten soluciones teóricas al respecto, como la Ley de Calidad del Aire. Sin embargo, la aplicación en España de este tipo de leyes, una vez más, sigue siendo sui generis.

Erróneamente, se ha venido pensando que la sociedad civil no puede hacer nada relevante respecto a este tema. Se ha pensado siempre que el principal y único contaminante es el derivado de la actividad industrial y sus productos. Pero el dar por sentado algo así nos ha llevado a obviar la cuantía residual de contaminación que más nos afecta a pié de calle; dentro de nuestras propias casas. Se ha venido desacreditando a las voces disidentes que mantenían un punto de vista complementario con la excusa de que la contaminación de la “atmósfera” es cosa de entes lejanos que se hallan fuera de nuestro alcance y que cuyo tratamiento es competencia de instancias superiores, quizá de aquellos que negocian el Protocolo de Kyoto; que solo hay que fiscalizar la actividad de las grandes refinerías, las plantas petroquímicas, el consumo de combustible para aviones y automóviles etc.

Pero señores, aunque la acumulación de CO2 en la atmósfera y sus consecuencias a medio-largo plazo son algo muy serio, el origen de la contaminación que más molesta y enferma en el tiempo vital la mayoría de los ciudadanos está y se produce en su propio entorno. ¿Alguien se ha dado cuenta de lo tóxico y molesto que es el humo de las chimeneas de los vecinos en invierno? ¿y el pestazo que a menudo proviene del basurero municipal? Hay que aplicar una regulación efectiva al respecto.

jueves, noviembre 24, 2011

Dificultades del Gobierno para cambiar la Ley o suavizar su aplicación

La desactivación del régimen sancionador desde las CCAA, que en su práctica totalidad serán gobernadas por el Partido Popular, es una de las amenazas que percibe el Movimiento Antitabaco cuando analiza el futuro de los nuevos mapas de poder político. Sabemos que el respeto a las Leyes del Tabaco aún no está consolidado del todo, y que la aplicación del respeto a la prohibición de fumar en la Hostelería en particular, tendrá que soportar una terrible "prueba de estrés" desde diferentes frentes. Aún hay demasiada gente que dedica sus esfuerzos día y noche a buscar a toda costa una vía que permita la vuelta del humo a la Hostelería. Sin embargo, pese a lo que algunos puedan temer, el nuevo gobierno, a lo sumo, sólo podrá modificar el régimen fiscal aplicado a la producción, comercio y venta de labores del tabaco por una serie de razones:

Porque si bien en el año 2005 existía una conciencia antitabaco muy débil superada por una defensa democrática y social del derecho a fumar en todas partes, hoy en día el panorama ha cambiado por completo y la opinión pública en general ha invertido su tendencia. Por tanto, para empezar, una posible flexibilización en lo que a la prohibición de fumar se refiere, desde la obetividad mayoritaria sería considerada como una medida "impopular".

Porque aún cuando la adicción del futuro presidente y su egoísta comodidad personal lo tentasen a introducir un forzado cambio en el texto legal, ni sus compañeros de partido, ni sus asesores técnicos, ni los informes de Sanidad y Economía y Hacienda, darían su visto bueno favorable. Mariano Rajoy siempre a presumido de ser prudente.

Porque ello supondría conceder argumentos innecesarios a la oposición que en su día aprobó la Ley para que llevasen a cabo una crítica feroz acusando al Gobierno de revanchismo político.

Porque se encontraría con el descontento generalizado de los síndicatos mayoritarios, quienes alineados con la oposición por la naturaleza de sus ideales, considerarían este cambio como un ataque a las condiciones laborales de los camareros que habían adquirido el derecho a trabajar en un entorno libre de humos. Harían ver que tal retroceso obedece al favor concedido a la patronal más caciquil.

Porque existen recomendaciones de la OMS y directivas a nivel europeo que marcan plazos, ya casi agotados, para generalizar los espacios cerrados libres de humo. La tendencia en el resto de países europeos es la misma.

Por estas mismas razones, igualmente, las CCAA en todo caso reforzarán la vigilancia si el gasto sanitario no para de subir y el impopular copago acecha. No les interesa volver atrás porque la puesta en práctica de una Ley en ese sentido, necesitaría un mayor despliegue de medios y personal para comprobar que unas hipotéticas salas de fumadores cumplen los requisitos técnicos exigidos, incrementándose así el gasto administrativo. No creo que las administraciones quieran volver a lidiar con hosteleros que piden indemnizaciones por las reformas realizadas, y aún no amortizadas, si la Ley volviese a cambiar cuando entrasen de nuevo los socialistas.

Entre los propios hosteleros la gran mayoría tampoco quiere volver a oir hablar de unos espacios para fumadores que podría obligarles llevar a cabo costosas reformas en sus locales si quieren protegerse de la competencia desleal.

Por estas razones y por alguna más que me habré dejado en el tintero, no creo que Mariano Rajoy se vaya a empeñar en volver al año 2005. Hacerlo no sería de persona juiciosa y delataría su vehemente adicción.

martes, noviembre 15, 2011

Rajoy el fumador

Hoy me he topado con uno de los ejercicios de seguidismo más patéticos de toda la Democracia. Tras leer esta noticia, en la que, quizá con algo de sensacionalismo, se revela que Ana Pastor apoya el desafortunado punto de vista de su Señor, punto de vista al que hice referencia en la entrada anterior. Esto no tendría tanta trascendencia si no fuese porque Ana Pastor probablemente vaya a ser nuestra futura Ministra de Sanidad, algo bastante alarmante por otra parte.

Comprobada la afición de nuestros populistas políticos al electoralismo irresponsable, no me extraña que ante una crisis de este calibre, últimamente se haya apostado en otros países por Gobiernos Técnicos -de tecnócratas-. Vistas ciertas actitudes, no veo al PP capacitado para arreglar el paro y la crisis; además nadie me asegura que la adicción permita a Rajoy recordarle que debería hacer caso a sus asesores y a los números que hablan del gasto sanitario. Pero su adicción exacerba su egoísmo y sólo puede hablar sobre el tema en primera persona con un "a mi la Ley actual no me gusta", como si su recalcitrante afición a la nicotina fuese común a la de todos los españoles.

Esto es algo que yo ya sabía, que mientras uno es esclavo de la nicotina difícilmente puede analizar de manera imparcial los pros y los contras de una política sanitaria determinada. Pero bueno, a eso por desgracia estamos demasiado acostumbrados, (creo que en toda la Democracia no hemos tenido a un solo presidente de gobierno que no fume), y la experiencia nos demuestra que cuando se trata de tabaco alguien que fuma trata de legislar en base a su comodidad personal, para poder fumar él por doquier y a bajo precio. Francamente, siendo esto así, en las papeletas donde figuran los candidatos el día de la votación, me gustaría que se detallase al lado de sus nombres y apellidos, si el candidato en cuestión es fumador o no; eso es algo que me interesa saber y ayudaría bastante a decidirme. Por otra parte, creo que también podría ser del interés de muchos otros votantes saber si un candidato es un adicto al cigarro (en EEUU lo es); creo que no tiene sentido que el 100% de los candidatos principales sean adictos a la nicotina mientras sólo el 30% de la población española lo es. Por lo tanto, si tan orgullosos están de fumar y de exhibir una supuesta identidad como fumadores que luchan por su libertad, constituyendo su adicción el eje central sus vidas, estos candidatos no son representativos de la sociedad. No pueden representar a la mayoría en España.

Pero de todas formas, por más vueltas que le damos, no entendemos cómo demonios se atreve el PP a hacer y sostener semejantes declaraciones, pues sólo veo que esa actitud puede hacerle perder un número importante de votos. Aunque es posible que estén tan seguros de su arrolladora victoria que hayan decidido despilfarrar unos cuantos cientos de miles de votos nada más que para celebrarlo, asegurándose así para el futuro el fácil aprovisionamiento y consumo de su dosis. O a lo mejor aspiran a parecerse a Grecia en todos los aspectos mientras se preparan para lo peor, pues allí la tasa de fumadores ronda el 45%, como en tantos otros países del tercer mundo.

Muchos pensarán ingenuamente que lo hace por algún motivo económico, al haber caído como víctima del séptimo mito de la Industria Tabaquera -el tabaco es bueno para la economía-, aunque creo que eso está superado en la teoría y en la práctica, según se demuestra en la experiencia del día a día y de los datos aportados por la propia hostelería, pero de la hostelería de verdad. Otros pensarán que se debe a la patronal y a la CEOE por principios pero qué va; dice esas cosas porque es un fumador de puros, sencillamente eso. Por último, también habrá quienes piensen que quiere desactivar la Ley por puro rebanchismo; porque le da rabia que sea una ley socialista y su aplicación, contra pronóstico, haya sido un éxito, porque la Ley del Tabaco sea uno de los logros sociales obtenidos en estos últimos años que quiere desarreglar ya que fue mérito de su adversario político. Pero no os engañéis, es sólo porque fuma puros porque si no, se habría estado calladito.

domingo, noviembre 13, 2011

La adicción de Rajoy

Un periodista tiene la inoportuna idea de preguntarle a Rajoy si cambiará la Ley, y claro, la lía parda. Eso es un asunto muy delicado ya que la nueva conciencia aún está en fase de consolidación. El candidato por el Partido Popular, como buen fumador de puros que es, barre para su casa y piensa, ¿qué es lo que a mi me gustaría? y se responde así mismo: "si a mi me gusta el humo de los puros, el humo de los puros le gusta al resto de la humanidad".

Y así fue como contestó. Pensó que era verdad lo que decían la FEHR y el Club más Tolerante de toda España, que la reforma 42/2010 no la había demandado la sociedad. Poco después todos pudimos comprobar que las cosas habían cambiado y la reforma terminó siendo un éxito ante su incredulidad (a decir verdad quizá una de las poquísimas cosas que no ha hecho mal el PSOE). Pero Rajoy, como buen conservadurista, no ha cambiado; sigue siendo un adicto a los vicios de los que antes adolecía.

Y no es sólo que sea un adicto a la nicotina, con lo cual, desde mi punto de vista ya queda totalmente inutilizado para ejercer cualquier tipo de cargo público; sino que además es un ignorante con respecto a este tema y no sé si sus asesores conseguirán sacarlo de su error intelectual. La experiencia me demuestra que la insensatez de un adicto a la nicotina no conoce límites.

Aunque es poco probable, cabe alguna posibilidad de que una cabezonería por parte de este señor de pocas miras pueda dar al traste con los avances en lucha antitabaco habidos en las últimas tres décadas en España, porque este señor quiere seguir fumando en los bares incordiando con el asqueroso humo de su puro y sentirse acompañado durante sus gamberradas. Como la experiencia me demuestra que los intereses personales son muy puñeteros para estas cosas, pues yo no me fio, y como no me fio, no quiero que recaiga sobre mi conciencia el error de haber votado a un carca ignorante que parece salido de la decadencia decimonónica, como si de un castellano viejo si tratase.

En fin, que como la economía va ir igual de mal con este señor que con el anterior, al menos en cuanto a las intenciones en temas de moralidad, principios y progreso social van a seguir siendo más de mi gusto las del PSOE o las de cualquier partido de izquierdas. Pero todo eso me da un poco igual porque yo, si no hubiese dicho nada Rajoy respecto al tema, sencillamente no me habría molestado en ir a votar y punto. Pero siendo así, voy a votar a lo que más le pueda molestar (ya veré) y, además estoy tratando de convencer a mis compañeros de causa, familiares y otros de mi círculo de amistades para no lo voten. Mi aportación será escasa; es posible que no evite la mayoría absoluta de Rajoy pero al menos le quitaré unas pocas decenas de votos y, aunque sean una veintena, con esos, que ya no cuente.

martes, noviembre 08, 2011

La cantante Bebe

Es un problemazo para esto de la lucha antitabaco tener que aguantar intelectualoides y artistas que no consiguen salir de su error. Hablo de estos que quieren promocionar entre sus fanes o seguidores un estilo de vida aún sabiendo que insultan a la humanidad.

Ello sería entendible si la razón se fundamentase en intereses dinerarios personales o de terceros cercanos. Pero hacerles un favor a vendedores que no comparten ningún lazo de afininidad o consanguinidad es realmente de estúpidos.

Cada vez me cabe menos duda de que el consumo de cualquier droga de estas ocasiona lesiones irreversibles en la capacidad de razocinio de la gente. Si no, es inexplicable.

La cantante Bebe, afectada por una enfermedad semejante a la de Fito Cabrales se ha convertido en la enésima apóloga del tabaquismo. Si hace algún tiempo prometía con orgullo no dejar de fumar durante su embarazo, ahora, esta enamorada del pitillo no se conforma con seguir en sus trece sin más. Ha creído conveniente componer e interpretar su “Himno al Fumador”. Y todo porque a ella le molesta no poder molestar en todas partes y cuando le dé la gana.

domingo, octubre 09, 2011

Muerte del fumador social y las ansias de reanimación

Hace unos años, en esos tiempos de oprobio que perduraron hasta el 2 de enero de este año, campaba a sus anchas el tipo de ciudadano más odioso y detestable que recuerdo. Era el tipo de sujeto cobarde y mezquino que más se extendía por nuestra geografía social. Para los de nuestro movimiento, era la típica mosca cojonera que, sin pedirle vela en este entierro estaba ahí para proteger de nuestros ataques la persistencia de los ambientes hipóxicos. Ese que, con una forzada seguridad discursiva, conseguía convencer a los contertulios de la hora del desayuno en tu trabajo o en la barra del bar para que siguiesen defendiendo el status quo anterior. Como ya imagináis, blandía su punto de vista, alejándolo de cualquier sospecha de los incautos con el "y esto lo digo yo, alguien al que debería darle igual porque no fumo". Así conseguía dotar a su discurso de un aire de imparcialidad. Básicamente, insistía en que se había establecido una persecución a un colectivo determinado en base a intereses políticos y que los fumadores debían también tener su espacio; por supuesto también hacía uso del resto del argumentario clásico.

A diferencia de otros disculpables, éste se declaraba no-adicto a la nicotina, definiéndose como usuario casual y responsable del tabaco, es decir, como fumador social. Y ciertamente era así porque de hecho, estaba claro que no fumaba en su casa o paseando por la calle. Es más, no fumaba entre semana. Podía estar así hasta que asistiese el sábado a la boda o saliese de marcha. Visto desde nuestro punto de vista, era el fumador que solo fumaba donde podía molestar, en eventos sociales donde tenía la posibilidad de incordiar a desconocidos. Por el contrario, en la intimidad o en la calle, donde no podía molestar, no le interesaba fumar.

El que he descrito en el párrafo anterior era un subtipo de fumador social. El otro subtipo no fumaba en absoluto pero, inexplicablemente, le molestaba que no se fumase en todas partes aduciendo razones de paz social y moralidad. Sí, habéis leído bien: también le molestaba que no se fumase. La actitud de estos sujetos, hoy denostados, era especialmente deleznable porque actuaban de la manera más cobarde. Desde la evasión, ellos trataban de autoconvencerse de que, como a ellos no les molestaba el humo, el humo no le molestaba al resto de la humanidad y, si a alguno en particular le molestaba, este era la excepción impertinente que confirmaba la regla, pasando a a ser el enemigo a batir tuviese éste razón o no, por el simple hecho de que pensaba que era minoría y que su pulso social era más débil. No era un romántico precisamente; no era hincha del humilde equipo de su ciudad natal, sino del Madrid o del Barça porque son los que siempre ganan, aunque no le gustase el futbol. Él siempre se apuntaba a caballo ganador sin atender a otro tipo de cuestiones.

Pero su proliferación recibió un duro golpe tras el dos de enero. Al dejar claro la Ley que no se puede fumar en estancias cerradas frecuentadas por el público las tornas cambiaron y este tipo de fumadores sólo pudo guardar silencio o cambiarse de bando. Ya se mostraba menos gallito en las discusiones de bares o, directamente, había cambiando de bando, haciéndose pasar por un antiguo damnificado durante el status anterior. En otros casos, su conversión fue sincera. Pero de cualquier forma, el discurso general muestra que la razón ya ha pasado a ser patrimonio de la mayoría.

Por otra parte, pese a la evolución general de la sociedad que se va concienciando para sorpresa de los políticos, éstos parecen ir a remolque. Parece como si, para su sorpresa, los ciudadanos hubiesen gestionado la nueva situación con más rigor y entusiasmo que ellos mismos. Como si dijesen "ya era hora, ¿cómo habéis tardado tanto en sacar esta ley?

Y sin embargo, nuestro Gobierno continua decepcionando, sin dar el golpe de gracia al fumador social, a ese que ve bien que se fume. Sigue en sus trece facilitando el acceso al tabaco a través de la liberalización de la venta; Sigue sin subir los impuestos hasta acercar su precio final al de Europa y sin homogeneizar el régimen fiscal canario con el peninsular; sigue sin desbloquear la emisión de campañas antitabaco por TVE etc. Sigue sin hacer cosas que se tenían que haber hecho.

Me parece insultante la actitud del Gobierno que solo encuentra una explicación: las ansias de reflotar el negocio tabaquero en detrimento de la Salud Pública, tal y como lo ha demostrado eliminando la regulación de la venta de tabaco en gran parte de establecimientos comerciales mediante orden ministerial.

Esto es como si un retén de extinción de incendios ha conseguido apagar un fuego y de pronto intenta reavivar las ascuas conectando un soplador. Lo mismo. Por fortuna, la sociedad no lo va a permitir.