lunes, octubre 02, 2006

La calidad de vida

Dicen que España es un país privilegiado porque aquí se vive muy a gusto. El clima es estupendo, la gastronomía también es excelente, nuestras siestas y fiestas son costumbres muy saludables...

Por otra parte, la economía atraviesa un buen momento y el nivel de vida es alto; el propio de un país desarrollado. En fin, en este ejemplo de sociedad del bienestar, se dan las condiciones idóneas para que cualquiera que haya alcanzado sus metas en la vida, o esté en disposición de hacerlo, pueda considerarse feliz o satisfecho.

Popularmente, se considera que una persona alcanza la felicidad si tiene trabajo, salud y amor. No obstante, aparte de esta trinidad filosófica, en esto de la búsqueda de la felicidad, es difícil que mucha gente pueda considerarse feliz con su vida personal perfecta, su vida familiar perfecta, su vida social perfecta etc.

Como quiera que sea, mi amigo M. J. R. tenía una vida en España “perfecta” desde el punto de vista de cualquiera. Con 30 años de edad, querido por una novia estupenda, con un apoyo familiar ejemplar y con una salud envidiable, lo tenía todo. Además ostentaba un buen prestigioso cargo como ingeniero industrial de la empresa multinacional F. en Madrid.

Y sin embargo, siendo su vida perfecta, había una cosa que para él no lo era, y que quería cambiar. Pero sólo pudo cambiar esa cosa cambiando otras que no deseaba cambiar. El hecho es que a partir de ahora, ni reside en Madrid, ni trabaja para F.

A partir del 1 de Octubre, estrena empleo semejante al que tenía, pero en Boston Massachussets, al otro lado del Atlántico. Existen multitud de criterios por los que alguien puede preferir los Estados Unidos a España pero, ¿es la calidad de vida uno de ellos?

Él es una persona extrovertida y a la que le gusta aprovechar al máximo su tiempo de ocio a su manera. Sale a comer a restaurantes con frecuencia, muchos fines de semana aprovecha para ir de copas. La verdad es que es bastante juerguista y todo lo mencionado bien podría hacerlo en Madrid ¿de la misma manera?. Bueno, aún no he dicho que odia el humo de tabaco a muerte. Aunque hasta a mí me pareció la razón exagerada, el maldito tabaco ha sido en última instancia, además de otras excusas,la gota que ha colmado el vaso a la hora de aceptar la oferta.

Cuando salía a trabajar por la mañana, por los pasillos de las zonas comunes de su condominio: humo de tabaco. Cuando se dirigía al metro, mientras bajaba por las escaleras de la estación: humo de tabaco. Una vez en el trabajo, el cumplimiento de la Ley era laxo y si iba al baño: humo de tabaco. A la hora del desayuno en la cafetería: humo de tabaco. Si tenía que quedarse a comer en el buffet más próximo al centro: humo de tabaco. Si en su día libre iba a un restaurante: humo de tabaco. Si se metía en un bar para tomarse una cerveza: humo de tabaco. Si quería ir al pub o a la discoteca para pegarse un bailoteo: humo de tabaco. Si iba al casino o a la sala de juegos: humo de tabaco. Si tenía que esperar en los andenes de Atocha para coger un cercanías: humo de tabaco etc.

Como estaban hartos han dicho basta. Ya les advertí de que no estaba seguro sobre que tipo de legislación podían tener en Boston. De todas formas, no creemos que vaya a ser como en Madrid.

Me ha dicho que volverán en cuanto los españolitos “hagamos nuestros deberes”. A esto le he respondido que alguna asociación, otra gente, y yo con ellos, nos encargaremos de que su estancia en los Estados Unidos sea lo más breve posible.

1 comentario:

Adrian Elliot dijo...

Insólito. El pasado fin de semana estuve investigando acerca del proceso para conseguir visado de trabajo en Canadá. Y nadie hubiera imaginado a mí, amante de España, en otro país que no fuera esta en la que vivo ahora. La sola idea me provocó las primeras lágrimas en dos años...