sábado, abril 04, 2009

Campos de tabaco

Leo esta noticia el 1 de Abril:

"La Comisión Europea (CE) ha propuesto hoy una serie de medidas de "ajuste" para frenar los daños del cambio climático en la agricultura y la ganadería. La UE alerta de que un grupo de países comunitarios del "sur y sureste", entre los que está España, serán los que más sufran los efectos del calentamiento global."

Y os preguntaréis qué tiene que ver esto con el tabaco. Pues tiene.

Hay demasiadas cosas que los amantes de los animales no saben, como que en las granjas en Pensylvania de Philip Morris todos los años miles de animales son sacrificados o torturados en experimentos destinados a descubrir si un aditivo es más nocivo de la cuenta; todo sea "por la seguridad de los consumidores de nuestros productos".

Asímismo, hay demasiadas cosas que ni los grupos antiglobalización, ni los consignatarios de la propaganda del cambio climático, ni los ecologistas saben o quieren saber. Y todo porque uno no puede cuestionar nada relacionado con Don Tabaco. Todos piensan como si fuese algo propio de su ser: "con la Iglesia hemos topado".

Por eso no quieren saber que el tabaco es uno de los cultivos de regadío más devastadores para el campo. Necesita mucha agua, ya sea por aspersión, manta o riego por goteo; ocupa una superficie desmesurada y el secado de la hoja lleva asociado otro despilfarro en terreno y una industria química bastante indeseable para el medio ambiente. Todo esto en áreas en las que, por ejemplo, podría haber árboles en su lugar, o al menos cultivos más eficientes y respetuosos con las reservas hídricas de la zona.

Para colmo, la mano de obra conlleva unos elevadísimos costes. Mano de obra cuya salud se ve amenazada primero por la toxicidad de la planta en sí, y segundo por los tratamientos fitosanitarios aplicados. Y todo por un cultivo que no está precisamente destinado a salvarnos de una futura crisis alimentaria. Algo que ni vale para comer, ni para vestir, ni nada.

A partir del 2010, en un proceso que culminará en el 2013, se irán reduciendo hasta la supresión progresivamente las subvenciones de la UE al cultivo. Entonces, si España ya ha hecho sus deberes preparando el camino a los inevitables procesos de reconversión, se abrirá un nuevo camino hacia la libertad de Extremadura. Siempre y cuando la Comunidad Autónoma u otras administraciones no redistribuyan fondos en principio destinados a otras cosas para tratar de absorber la pérdida de ayudas y continuar protegiendo el cultivo.

Ni por un solo momento olvidemos que la conspiración y la manipulación mediática llegó al campo en su debido momento; que fue la AET (Asociación de Empresarios del Tabaco) junto con HORECA (Hoteles y Restaurantes) los disfraces tras los cuales la Industria Tabaquera engaño a toda una sociedad y un estado para que auspiciasen sus actividades a toda costa.

Ya está bien. Extremadura no va a ser más pobre cuando el tabaco desaparezca, ni los cultivos de avena y algodón van a desaparecer por inercia, ni 10.000 familias van a verse privadas de su sustento, ni se va a abrir una falla que va a provocar un cataclismo geológico y se va a secar el Rio Guadiana. A Extremadura le espera un futuro desligado de esta sacrificada y penosa parcela del sector primario.

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