domingo, julio 01, 2007

Tus hijos no nos importan


Una de las marionetas del gobierno, la Ministra de Sanidad Elena Salgado, ha hecho mutis ante el tirón de orejas que se nos avecina de manera inminente por parte de instancias europeas, cuando diversos estudios nacionales y extranacionales alertan de algo obvio: en España hay demasiados drogadictos y muy jóvenes.

Es lo que ocurre muchas veces en las democracias donde sólo aspiran al poder mercachifles sin vocación. El egoísmo y la indiferencia del carácter español llega a lo ridículo pasando por lo patético y, para colmo, mucha gente se jacta de ello. Eso ya no me parece ni bien ni mal, sólo normal –quizás no podamos aspirar a mucho más-. Lo que no logro entender es la necesidad de exagerar yendo más allá. Si la España disfrazada de izquierdosa ya es el paraíso de liberalistoides que se benefician de la inconsciencia de libertinarios, ¿qué necesidad adicional existe de oponerse a las regulaciones que persiguen ayudar a los jóvenes, los pobres y otros desvalidos de la sociedad para que no caigan antes de tiempo en el vicio? Necesidades particulares muchas, me imagino; para las de carácter público la imaginación no da para tanto.

Hace unos días irrumpe por unos instantes la noticia que delata el resultado de una mala praxis política llevada a cabo de una manera sostenida en el tiempo a juego con una sociedad de un egoísmo y orgullo estúpidos, demasiado motivada a hacer la vista gorda: el consumo de drogas está a la orden del día. En la permisivista España hay un consumo de coca per capita cuatro veces superior a la media europea. Todos saben que no se hace lo posible por mitigar el azote de las drogas que atenaza el futuro de nuestra juventud. Pero muy poca gente quiere reconocer que los responsables, son los que dirigen el Estado. No otros, a los que no debemos exigir responsabilidades en asuntos sobre los que no tienen control.

Elena Salgado, como Ministra de Sanidad, no es ninguna estadista vocacional precisamente. Si lo fuese, ni habría intervenido en la promulgación de leyes tímidas y ambiguas ni sus declaraciones serían tan superficiales, frívolas, cobardes y fariseas. Sencillamente, habría dimitido ante la desfachatez de un presidente de gobierno que no está de acuerdo con la implantación de una regulación seria del tabaco y del alcohol beneficiosa para el interés público; primero porque fuma y no es objetivo, segundo porque la salvaguarda de su status y el de los suyos es la prioridad, no la calidad del relevo generacional de nuestra sociedad. El futuro de nuestros hijos le importa un comino. El de su prole está resuelto y, esfuerzos de interés público que pongan en riesgo el status del partido, los justos y para los justos; ni para uno más, ni para uno menos.

Los jovenzuelos y los niños son sacrificables. Sus mentes son dóciles y maleables. Son buen alimento para el apetito insaciable de las complacientes tabaqueras. Es incómodo privar a tabaqueras, alcoholeras, cocaleras y otras depredadoras de su alimento preferido y mejor inversión: los jóvenes.

Para ello parece que la sociedad ya está bien educada para la evasión egoísta y el pasotismo crónico, disfrazados de honroso individualismo y libertad. Después de la fracasada LOGSE llega la asignatura de la “Educación para la Ciudadanía”. Otra declaración de intenciones de carácter formal, de bajo coste y sin aplicación práctica porque no va acompañada de la mejora del entorno social que acoge a los jóvenes, que está plagado de cigarros, drogas y camellos.

La asignatura en cuestión, puede decir misa. El pregón es otro: el de la doble moral, el pensamiento débil y el engaño. Es un vicio muy feo el de las autoridades españolas ese de omitir obligaciones morales básicas. Así, en relación con el tabaco, huelga apuntar un aspecto de la Ley 28/05 que delata la calidad moral de Zapatero, en el que se ha dado primacía a intereses ajenos a la salud pública infantil.

La entrada de niños y bebes a bares de fumadores

Aquí el estado confía en la responsabilidad individual. Dicta que es cosa de los padres elegir espacios sin humo cuando van con sus hijos. Que ellos no tienen nada que ver porque ya han hecho todo lo que han podido por esos niños pero que los padres son tontos. El Estado se declara incompetente para interferir en esa cuestión. Se escuda en el rollo de la libertad y de la responsabilidad. No porque se hayan favorecido intereses empresariales como muchos malpensados creemos.

A ver si nos vamos enterando, señores políticos, lo de las drogas ilegales es un “problemilla” a medio-largo plazo que tiene España. La mejor forma de empezar a atajarlo es ir cerrando la puerta de entrada a todas ellas: el tabaco. Siempre se empieza fumando. Eso todos lo sabemos y muchos lo reconocemos.

1 comentario:

SMUFO dijo...

Es curioso que Elena Salgado deja su cartera de Sanidad en medio de una campaña propagandística de este Ministerio sobre el alcohol. He oído cuñas publicitarias en la radio y he visto carteles en el Metro de Madrid. Se quiere dar a los jóvenes el mensaje de que beber no mola, de que te pones mucho peor si te pillas una cogorza, que eres el doble de tarugo y el doble de todo, ya que ves doble cuando vas hasta arriba de alcohol. Entiendaseme: no dice estas cosas, literalmente, la campaña, pero va por ahí. A lo que voy, el ministerio de Sanidad se gasta un montón de dinero en una campaña publicitaria "de concienciación" y, sin embargo, no oigo decir a nadie, ni a Salgado ni a ninguna otra "autoridad" o "responsable" que como es que en la Comunidad de Madrid se auncia bebidas alcohólicas en grandes cartelones en la calle, si esto está prohibido mediante una ley que data del año 2002. ¿Donde está la responsabilidad de nuestra ahora ex-ministra de Sanidad ante esta vergonzosa violación de la ley? ¿Por qué nadie lo denuncia?
Los jóvenes en Madrid tienen, gracias al silencio de nuestros políticos, otros mensajes sobre el alcohol: "Ron tal, pasión por la vida". Sí, pasión por la vida, y por la marcha, y por la vida nocturna, disfrutar de la vida a tope y de paso ligar con desconocidas que están como un tren. La publicidad del alcohol juega con esas imágenes. Lo importante, repito, es que esa publicidad es ilegal. Esperanza Aguirre en Madrid, la consiente. Y nuestra ministra de Sanidad, mira para otro lado al mismo tiempo que nos quiere dar la impresión, con su campaña de concienciación sobre el consumo de alcohol, que le importa el tema.
No me extraña, con estos políticos, que España cuadriplique la media europea de consumo de cocaína.