domingo, septiembre 10, 2006

Fumar y perfumar

Hace tiempo que llegué a pensar que uno de los rasgos fundamentales en base al los que se debería redefinir el concepto de fumador pasivo es el aspecto sensorial. Pues las consideraciones médico-sanitarias en forma de daño efectivo a la salud, son sólo un aspecto más del problema. Analizando el aspecto olfativo de la combustión del cigarro, encontramos la paradoja del perfume.

A menudo, mucha gente se gasta auténticos dinerales , -no tanto como en tabaco- en colonias y perfumes de moda. Cuando alguien sale de casa para hacer vida social, quiere dejar una esencia que le caracterice, que le de clase, que seduzca… En definitiva, quiere causar buena impresión a través del olfato con un perfume agradable a éste sentido con el objeto de sentirse cómodo, admirado o deseado.

Curiosamente, en muchos de los lugares de encuentro donde deberíamos exhibir nuestra esencia existe una interferencia sensorial inconfundible: el hedor del hollín y de la nicotina de cigarro consumido.

Queriendo sacar provecho de su tiempo libre, mujeres y hombres se perfuman con sofisticadas fragancias para ir al bar o la discoteca de moda con la esperanza de disfrutar relacionándose con sus congéneres. Pero, al poco rato de estar allí, la fragancia predominante no es ni Hugo Boss, ni Ameridge de Givenghi, ni Calvin Clain. La monótona fragancia que invariablemente despiden los cuerpos y las ropas de los asistentes al antro es la que ya sabéis.

Y a pesar de todo, los fumadores pasivos seguimos exhibiendo orgullosos nuestro aguante estoico, nos resignamos y volvemos a nuestras casas oliendo a lo de siempre, fin de semana tras fin de semana…

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Fumar y perfumar...

Sí sólo fuera el fin de semana cuando esos fumadores "generosos" comparten su basura a modo de ambientador con el público en general, me seguiría quejando porque mi salud es mía y no quiero que me la quite nadie. El problema es cuando hoy, 27 de septiembre de 2006, en un lugar de Madrid, en una oficina sin ventanas (sólo escaparate tapado con cortinillas) una oficina en un local comercial, como tantas... hay alguien deseando y clamando al cielo para que llegue la hora de salir de este infierno, este infierno de humo y basura que me apesta y me mata.

¿Hay derecho? Podría ser grosero y soltar unas cuantas cosas desagradables, pero el no fumador ("fumador pasivo") es un ser tolerante y educado, que calla en el silencio esta injusticia, en un país que, por fin, creía creer que por fin había llegado al S XXI. Me equivoqué, todavía nos queda un largo camino en este país.

"Gracias" a las Comunidades Autónomas peperas por "recortar" una Ley Estatal que nos protegía nuestra salud de los humos ajenos. Gracias. CON LA SALUD NO SE HACE POLÍTICA, LA SALUD ES LO PERIMERO, ES UN DERECHO.

Fumadores del mundo, fumad, fumad y fumad... No despediciéis ni un humito de vuestra asquerosa droga. Tragaos todo, todo y todo, lejos de todos, todos y todos. Lejos de todos los que sí desean tener salud y vida. Tú fumador, no tienes derecho de arrebatarme lo que es mío.

Un saludo y ánimo a todos los NO FUMADORES.

Mirando-atras-con-ira dijo...

Creo que es una de las peores situaciones en las que puede estar un fumador pasivo. Quien fume en esa oficina a estas alturas sabiendo que no fumas es un criminal. Te recuerdo que en casos así www.nofumadores.org podría denunciar a tu centro de trabajo.